OMEYAS HISPANIZADOS: EMIRES Y CALIFAS

 Lejana queda Siria, cercano su recuerdo.

A mediados del siglo VIII, Abd al Rahman I y los Omeyas, la familia de califas que gobernaba desde Damasco, se verían enfrentados a las rebeliones que desembocarían en el final de su dominio y darían paso al poder de los Abbasíes.

Su negligencia en cuanto a lo religioso, y su tiranía en cuanto a lo fiscal, abrió la brecha que dejó paso a los estandartes negros que se convertirían en el color de una nueva dinastía. Dicho color representaba el oscuro destino que le esperaba a cualquier príncipe, familiar o amigo de los Omeyas en Siria.

De la terrible e implacable matanza, sólo escaparían dos nietos del califa Hisham, ben Abd al Malik ben Marwan. Uno era Yahya ben Mu awiya, y el otro, su hermano Abd al-Rahman. En su intento de huida  Yahya muere, mientras Abd al-Rahman cruza el Eúfrates a nado. Inicia un auténtico peregrinaje de cinco años, donde su única ambición es salvar su vida. Será el destino quien lo salve para vengar a su linaje.

Abd al-Rahman el errante

Abd al Rahman I era hijo de un príncipe omeya y de una esclava bereber, y nieto del califa Hisham II. Nace en el año 731, en Palmira, Siria. Criado en un oasis de Siria, en el Palacio de al-Rusafa. Era el predilecto de su abuelo, hombre entregado a los placeres que su posición le brindaba.

Una mañana se acerca su tío, lo mira a los ojos y le dice,” he reconocido los signos de tu rostro y cuello, Tú serás el hombre”. Adivinando el porvenir su tío le advirtió de algo que Abd al-Rahman jamás olvidaría. Cuando se sucedieron los terribles acontecimientos, cuando huía sin tiempo ni esperanza, cuando llegó a la otra orilla del Eufrates, exhausto, hundido tras presenciar la matanza de su hermano, a penas tenía veinte años. Sólo contaba con la compañía de su incondicional y fiel liberto Bahr.

Así, inician un viaje a Occidente que les llevará hasta Córdoba. Su único plan de rutas será levantarse vivos al día siguiente.  Sus pasos les llevan a Palestina, Egipto, y ya en el Norte de África. Encuentran refugio en la tribu Nafza,  donde décadas antes, su madre había sido capturada como botín y convertida en esclava para ser llevada a un harén en Siria.

Madre e hijo habían realizado el mismo camino pero a la inversa, en común sentirían la misma sensación de inquietud ante un nuevo destino. A veces las olas del mar llevan a la orilla trozos de conchas de lugares muy lejanos. Quizá, en el otro lado del mar exista una oportunidad para él. Mas allá del Estrecho, al-Andalus.

Fue el propio Badr quien se encargó de tantear la situación clientelar de los árabes y sirios, allí establecidos, hacia la familia Omeya. Las leyes tribales, exigían fidelidad. El estado era un ente abstracto, un modelo basado en rituales persas y bizantinos. Algo más de un año tardó en volver su liberto. Mientras, el futuro emir, era tratado más como rehén que como huésped.

Finalmente una tarde de verano, de calor y sol intenso, una nave se acerca a la costa. Era Badr. La recepción fue buena, los clientes omeyas estaban dispuestos a combatir en su nombre. Así, el 14 de Agosto de 755 desembarcaba muy cerca de la actual Almuñécar. Miraría hacia atrás y puede que recordara las palabras de su tío “tú serás el hombre”.

Para visitar la Mezquita-CatedralMedina Azahara o cualquiera de los lugares de interés, consulte nuestras visitas guiadas y tours, o si lo prefiere opte por un guía privado. Nos gusta Córdoba. Le gustará a usted.

 

phonelink
whatsapp