Mezquita Aljama. Medina Azahara

Ubicada al este del Jardín Alto, a extramuros del Alcázar, encontramos uno de los edificios más singulares, la Mezquita de Medina Azahara.. Es de las edificaciones, que más expolio de materiales constructivos sufrió y en consecuencia de los más desconocidos.

Este templo, a diferencia de la Gran Mezquita Aljama de Córdoba, está orientada hacia la Meca (sureste), era el lugar donde se consagraban los fieles que residían tanto en el palacio como en la medina (ciudad).

Fuentes antiguas conservadas, nos indican que fue erigida en cuarenta y ocho años, concluyendo las obras en el año 941. Aunque los restos epigráficos de la lápida conmemorativa principal indican el 944-45.

De planta rectangular formada por un patio y una sala de oración. Destacamos tres elementos primordiales, dentro de la Mezquita Aljama.

Un Patio, con galerías cubiertas en tres de sus lados, con canalizaciones de agua o fuentes, que los musulmanes utilizaban para hacer sus abluciones, que consistía en purificar cuerpo y alma, antes de entrar a la sala de oración. La realizaban, lavándose las manos, hasta la muñeca o codo, los pies hasta el tobillo o rodilla y la cara, según el tipo de polución diaria.

Un Alminar o Torre Musulmana, ubicada dentro del patio, de planta cuadrada al exterior y octógona al interior. Utilizada por el ayudante del Imán, el al-muédano, para llamar a los fieles a la Yumu´ah (oración de los viernes).

Una Sala de Oración, de cinco naves perpendiculares al muro de Qibla, separadas por arquerías de ocho arcos de herradura. Dentro de la Sala de Oración podemos destacar el muro de Qibla orientado hacia la Meca, con un nicho o habitáculo llamado Mirhab, donde los musulmanes se orientaban para realizar sus oraciones. Y la Maqsura, zona reservada para el Califa.

La pavimentación del patio esta realizada con losas de caliza violácea. La Maqsura con baldosas de barro y el resto de la Sala de Oración, un suelo terrizo cubierto de esteras de esparto.

Al exterior de la Mezquita Aljama de Medina Azahara al noreste, encontramos los cimientos de una serie de estancias con habitaciones y patios con pequeñas albercas, identificados con una zona de residencia para el personal que estaba al servicio de la mezquita, quizás la casa del Imán y de su ayudante el al-muédano. Las calles que rodean la mezquita, tuvieron en origen una anchura de más de diez metros, que evidencia un intenso tránsito de personas.

En el ocaso del califato de Abd al-Rahman III o inicio del califato de su hijo, al-Hakám II, se añadió un Sabat o pasadizo que conectaba la muralla del Alcázar con la Sala de Oración de la mezquita, para dar acceso directamente al califa con la Maqsura.

De 1964 a 1966, el Doctor en arte y arqueología Hispanomusulmana, Don Basilio Pavón Maldonado, realiza las excavaciones en la Mezquita Aljama, dirigidas por el arquitecto Don Félix Hernández Giménez. Don Basilio Pavón, ejerce como investigador colaborador de la Dirección General de Bellas Artes en las excavaciones de Madinat al-Zahra. Recupera los cimientos de la Mezquita Aljama, gran parte de fragmentos de decoración geométrica y reconstruye parte de los muros del edificio.

No es la única mezquita que había en Medina Azahara. Unas excavaciones realizadas en 2008, en la muralla sur de la ciudad califal, sacaron a la luz un extraordinario hallazgo, una pequeña mezquita del siglo X que inicialmente se encontraba fuera de la ciudad, a menos de un kilómetro de distancia del Salón Rico.

Se trata de una pequeña mezquita de planta rectangular, de 25 metros de largo y 18 de ancho. El edificio contaba con un patio interior y una sala de oración con tres naves y muro de quibla, con mirhab poligonal, orientado hacia la Meca. Su alminar, ubicado en el patio y orientado hacia el sur, invitaba a la oración a los fieles que vivían fuera de la muralla, em los arrabales cercanos.

Toda ciudad islámica debía tener al menos una mezquita, lugar donde se oraba, se impartía justicia, se enseñaba o se conversaba.

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Texto: A.J.O.G

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