IGLESIA  SAN LORENZO

El solar que ocupa la iglesia de San Lorenzo acogió previamente un templo visigodo, y posteriormente una mezquita. El oratorio musulmán fue mandado construir en homenaje al nacimiento de Al -mugira, hijo menor de Abderramán III y su tercera favorita, Mustaq. En el siglo XIX se halló una placa alusiva al hecho que hoy se expone junto a la fuentecilla del arriate que está frente al templo.

En el siglo XIII llegan a la ciudad las tropas de Fernando III el Santo, aprovechando la situación de conflicto interno que vivía la ciudad y el hecho de que la muralla por esta zona Este estuviera más debilitada y con menos vigilancia. Tras varios meses de asedio la ciudad entera es tomada, repoblada y acondicionada a las necesidades medievales y cristianas de los nuevos tiempos. San Lorenzo es muy buen ejemplo de este fenómeno, pues será templo y cabeza administrativa de su propia collación.

Entre 1244 y 1300, alrededor del alminar va a nacer un nuevo templo con impronta románica, algo gótica y  musulmana .Todas las influencias y simbologías importadas del norte que se encontraba en plena transición del románico cisterciense al gótico se mezclarán con las de tradición oriental que aquí existían.

El ejemplo más visible está en su fachada principal. A pesar de estar construido para compensar la asimetría, un pórtico románico típico de las iglesias de la franja Norte Peninsular cumple su función de lugar de abrigo y encuentro.

A lo largo de estas fechas el barrio será ocupado por familias nobles que enriquecen y patrocinan el templo, sede de sus enterramientos familiares. Paulatinamente estas familias se desplazaran a la villa, hoy día centro de la ciudad. Así, el barrio de San Lorenzo comienza a alojar familias de agricultores, pues era zona llena de huertas, así como las de trabajadores de las manufacturas colindantes.

En el siglo XV, con la llegada del tío de Carlos I, el gran Leopoldo de Austria, para ser obispo de Córdoba, llegará también el renacimiento. Junto al arquitecto y artista Hernán Ruiz II, el joven más relevante del arte renacentista andaluz, serán  responsables de la construcción del Rosetón de esta iglesia y de su torre sobre el viejo alminar. Si la observamos, podremos adivinar un ensayo de la Torre Campanario de la Mezquita Catedral de Córdoba y de la Giralda de Sevilla.

También serán responsables de las reformas en San Pedro, Santa Marina, San Nicolás de la Axerquía, Sto Domingo de Silos, palacio episcopal y Crucero de la Mezquita Catedral donde descansa en paz Leopoldo de Austria.

El difícil siglo XVII trajo consigo justo en 1647, un gran incendio que puso en peligro el edificio. La solución fue barroca. Las pinturas murales del ábside serán pintadas de blanco con cal, y delante se colocará  un gran retablo dorado. El artesonado se tapa y queda oculto tras bóvedas de ladrillo y yeso. Los arcos ojivales pasarán a ser de medio punto, y los cornisamentos serán de un corte clasicista típico de la época.

Y así se mantuvo el templo, hasta que al final de los años 50 y en los 60 una nueva conquista llega a la ciudad. La explosión del turismo consiguió se restauraran muchos monumentos. En la iglesia San Lorenzo se descubrieron sus más famosas pinturas cuando retiraron el dorado retablo barroco del S.XVII. Hoy está repartido entre los pies del templo del lado de la epístola y la Capilla del Santísimo

En 1985 la iglesia de San Lorenzo es declarada como monumento Bien de Interés Cultural. Entre el año 2007 y el año 2009 se llevó a cabo la gran restauración que le confiere su actual apariencia, donde no solamente su fachada exterior sino sus magníficos frescos quedaron muy bien rehabilitados.

Los frescos ocupan más de 200mt cuadrados, presentados en escenas de 2,20 ancho la central y 3,8mt las laterales. Se hacen con la técnica del “temple con oros” por varios artesanos, durante los siglos XIV/XV. Nos recuerdan la tradición bizantina de las pinturas gótico italianas. En palabras de Manuel Nieto Cumplido: “la lección de catequesis más antigua que ha llegado a nosotros”, puesto que son únicos en la ciudad.  Los dividiremos en 3 tramos para facilitar su visión.

  1. Profetas y santos: aquí se distinguen las manos de dos artistas en cada grupo.

El de más arriba, mas arcaizante, nos muestra  a los Profetas a tamaño natural (típico del románico), enmarcados por arcos lobulados árabes.

Más abajo vemos a los Santos bajo arcos lobulados góticos.

  1. Ciclo de la pasión. Lo vemos dibujado sobre la parte alta central del ábside, y en el distinguimos: El beso de Judas, el prendimiento, las burlas de los soldados, la cruz a cuestas, la crucifixión (en el centro); el descendimiento, el entierro y la resurrección.
  2. En la bóveda de crucería, aprovechando la propia estructura, vemos 14 querubines y 6 serafines con varias alas. Para rematar el exotismo encontramos que los nervios están decorados con Dragones serpentinos, por lo que en lo más alto, una lucha apocalíptica como pocas.

La iglesia de San Lorenzo presenta una recurrente planta rectangular, con 3 naves paralelas siendo la del centro más ancha y larga. En la cabecera se sitúan tres ábsides donde el central es poligonal, y los laterales son rectangulares. Las naves se comunican entra si por medio de arcos apuntados que descansan sobre pilares cruciformes. Ésta solución típica románica,  llevan adosadas columnitas con capiteles florales o alegóricos. Las pilastras sirven de punto de partida a los arcos de medio punto que van a lo largo del muro armado, que es el que realmente sostiene la techumbre de madera.

En la cabecera, el ábside mayor es poligonal como en Chartres. Las diferentes alturas entre ábsides y naves crean un juego de volúmenes extravagante, con clara influencia de Borgoña (de donde era la casa real). Como remate hay columnas de acarreo musulmanas que procedentes de la antigua mezquita enriquecen este enclave.

El rosetón carga un simbolismo mariano si lo pensamos como una rosa. Pero carga simbolismo importado del hinduismo si lo imaginamos como un mandala, o incluso simbolismo trinitario, pues muchas partes forman un todo…

En el exterior, el zigzag de los arcos de entrada simboliza las “aguas primordiales” de la creación, a los océanos, de los que surgió la vida pura y perfecta. Por derivación alude a las aguas purificadoras del bautismo (simbología de origen anglonormando).

Una curiosidad a modo de postdata: el pequeño rosetón u óculo de la derecha, mirando a la portada, oculta un Sello de Salomón. Los árabes dieron éste nombre a la figura de seis puntas que grababan incluso en la parte inferior de sus vasos de beber. Sin embargo, en occidente, la figura que representa el sello es el pentáculo. En cualquier caso esta figura tenía el poder de ahuyentar a los demonios.

Texto: Esperanza Rodríguez. Amedina Córdoba. Amedina Córdoba

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