HISHAM II

Moría el gran califa Al hakam II un 16 de Octubre de 976, y le sucede su hijo, Hisham II, que había nacido un 11 de Junio de 965. Así estaba registrado a través del deseo de su padre. Pero la mayoría de los altos cargos y de sus súbditos, en general, no estaban de acuerdo. No era más que un niño. No es de extrañar que cuando murió Al-Hakam II, en brazos de sus más allegados eslavos, estos pensaran en modificar dicho deseo y atender a algo más lógico.

Esa otra opción,  vivía en un palacio, con una existencia tranquila. Se llamaba Al-Mugira, era hermano de Al-Hakam  II y por lo tanto hijo del primer califa. Este joven contaba con casi veintiséis años, y evidentemente poseía más madurez. El primer ministro al-Mushafí, descubre esta conspiración y hábilmente convoca a la corte y a los oficiales de la milicia bereber. A este consejo, asistió Ibn Abi Amir, un personaje que se convertirá en el más poderoso de su tiempo, y que las crónicas cristianas llamarán Almanzor.

El consejo consiguió desacreditar a los eslavos. Para evitar alguna tentativa más adelante, Abi Amir, fue el encargado de visitar al príncipe Al -Mugira en su casa. Éste lleno de terror, negó cualquier vinculación con las expectativas de los conspiradores. Como la posibilidad no despeja la duda, se optó por sacrificar al joven, y fue estrangulado. De este modo, se convierte en una víctima del desorden que se creaba en un estado, que hasta ese momento, había sido inalterable. A la mañana siguiente, Hisham II era entronizado solemnemente, sin haber aún cumplido los doce años.

Su título honorífico será: al-Mu´ayyad bi-allah, es decir, el que recibe la asistencia victoriosa de Alá. A pesar de ser conocido por toda la sociedad cordobesa, el asesinato del príncipe no fue condenado. Con el niño como califa, al-Mushafí e Abí Amir, se repartieron el poder. El pueblo tenía un príncipe, rubio, de ojos azules, inteligente y gustoso del aprendizaje. Lo paseaban en un caballo lujosamente enjaezado, con ricas vestiduras de seda, sus dos guardianes se convertían en primer ministro y en visir, respectivamente.

Tras regresar de sus paseos por Córdoba, para exhibirlo ante sus súbditos, el califa quedaba en el Alcázar. A menudo tratado como un dios, y rodeado de todos los placeres imaginables, que saciaba de una forma prematura, finalmente se convierte en un ser desprovisto de voluntad. El lujo, los placeres fueron mermando sus capacidades intelectuales, hasta convertirlo en pusilánime y manipulable. Cuando su madre, Subh, se dio cuenta de lo terrible de la situación, ya era demasiado tarde.

Los que aseguraban que alguna vez existió un romance entre ella y Almanzor , luego vieron como se generaba un odio implacable. Toda la alta administración del Estado, se decide trasladar a una nueva ciudad que se llamaría al-Zahira. Era una evidente las artimaña en el poder. La ciudad de Almanzor, empezaba su construcción en 979 y en sólo dos años fue terminada.

Su vida fue muy corta, apenas treinta años. Acabó saqueada y destruida, sin dejar huella alguna de la misma. Su ubicación se obtuvo de unos cálculos adivinatorios,  que la situaban cerca del rio Guadalquivir, en su orilla. Se piensa que estaba dotada de fortaleza, que rodeaba un alcázar con un palacio. La corte y funcionarios, vivían en casas cercanas a las instalaciones de las cancillerías. La ciudad contaba con almacenes de grano, cuarteles y caballerizas. Almanzor se establecerá en ella en 981, mientras el joven califa, permanece en Medina Azahara, olvidado, apartado de él, y del poder. Su ambicioso tutor asumirá por completo la dirección del Estado.

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Texto: Mar Carmona Balboa      

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