El Gran Pórtico de Medina Azahara

 

En la ciudad califal de Madinat al-Zahra, localizamos en el sector oficial del Alcázar, el Gran Pórtico de Medina Azahara, una monumental galería porticada, con arcos escarzanos y uno de herradura. Se trata de la entrada emblemática y ceremonial al corazón del Alcázar.

En origen, esta galería estuvo concebida con catorce arcos practicables, la mayoría escarzanos y el central un poco más ancho y alto, de herradura. Con el paso del tiempo se modificó la galería, cerrando los cuatro arcos del extremo norte para instalar varias habitaciones y una letrina. La decoración de la arquería estaba compuesta por un enlucido blanco, con  presencia alterna de dovelas de ladrillo rojo y piedra caliza. La galería tuvo una cubierta aterrazada, con un mirador donde el Califa pasaba revista a las tropas.

Frente al Gran Pórtico, encontramos un vasto espacio abierto que determinamos como la plaza de Armas o al- Muzara, donde el ejército desarrollaba entrenamientos.

Esta zona del Alcázar fue excavada por el arquitecto Don Félix Hernández, entre los años 1970 y 1975, dejando a la luz los restos de una extensa galería de arcos. El arquitecto y catedrático, Don Rafael Manzano Martos, que fue director-conservador del yacimiento arqueológico de Madinat al-Zahra entre los años 1975 y 1985, siguió con el legado de su predecesor Don Félix Hernández. En su actividad restauradora, levantó hasta su altura original cuatro de los catorce arcos que formaban la magnífica fachada de acceso al Alcázar.

Últimas excavaciones, realizadas entre los años 2017 y 2019, han sacado a la luz importantes descubrimientos relacionados con la entrada simbólica y ceremonial a través del Gran Pórtico de Medina Azahara. Estas excavaciones se han centrado en la Plaza de Armas. Un convenio de colaboración, suscrito entre la Junta de Andalucía, la Universidad Autónoma de Madrid y el Instituto Arqueológico alemán, dirigido por los arqueólogos, Alberto Montejo, Alberto Canto y Félix Arnold, ha hecho realidad este proyecto.

Estos trabajos, que buscaban situar los límites de la Plaza de Armas haciendo sondeos de unos tres metros de profundidad en unos 350 metros cuadrados, han descubierto interesantes vestigios.  Se encontraron los cimientos de un edificio excepcional que no se había visto antes en la ciudad califal. Se trata de un pabellón aislado sobre una plataforma, conteniendo un pórtico con pilares en su fachada sur; sobre la plataforma se conserva la planta en forma de “T”, de una sala, una tipología similar a las salas de recepción de la misma época, conservadas en conjuntos de oriente próximo.

Otro de los hallazgos importantes, son los restos de una puerta de acceso a la Plaza de Armas, en la zona oriental, y la cimentación de pilares, similares a los de la portada principal del Gran pórtico. Por lo que se supone la existencia de dos fachadas encontradas. Este modelo de arcadas enfrentadas se puede observar en otro punto del yacimiento, la Casa de la Alberca.

El recorrido que hacían las grandes embajadas, llegadas de los reinos cristianos del norte de España, centro de Europa y Bizancio, hasta llegar al Gran Pórtico de Medina Azahara, comenzaba desde Córdoba. Estos grandes comités, partían desde la Puerta de Sevilla (Córdoba) en el conocido barrio de San Basilio. Recorrían el Camino de las Almunias, llamada así por las numerosas haciendas o fincas de recreo que jalonaban sus contornos, destacando la Munyat al-Naura, residencia de recreo del Califa Abd al-Rahman III. Esta vía era el camino oficial, o protocolario, que efectuaban las grandes embajadas desde Córdoba a Madinat al-Zahra. Durante el recorrido tenían que salvar el Arroyo Cantarranas, atravesando el Puente Califal del Cañito María Ruíz.

Accedían por el sur a Madinat al-Zahra, seguramente harían parada en el pabellón con planta en T (lugar de recepción) donde depositarían sus armas.  Seguirían el recorrido simbólico y ceremonial atravesando la Plaza de Armas y el Gran Pórtico,  para continuar por la calle de dos tramos en rampa, hasta llegar al Edificio Basilical o Casa del ejército, donde descabalgaban de sus caballos.

El propósito de la grandiosidad del Gran Pórtico, era que las embajadas al pasar bajo sus arcos, entraran a la ciudad Califal sobrecogidos, quedando profundamente impactados.

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Texto A.O.G.,  N.C.C.                                               

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