Dar al-Mulk (Casa Real)

Encontramos la residencia real del Califa, Dar al-Mulk, en la fascinante ciudad palatina de Madinat al-Zahra (la ciudad Brillante). Mandada construir por el primer califa omeya de Al- Ándalus, “Abd al-Rahman III” (Príncipe de los creyentes) en el segundo cuarto del siglo X. A unos ocho kilómetros al oeste de Córdoba, y a los pies de Sierra Morena. Concebida para irradiar el esplendor de la dinastía omeya, magnificar el poder califal, y su independencia de los califatos de oriente.

Dentro de las murallas, y distribuidas en las tres terrazas o niveles que conforman la ciudad, podemos encontrar una serie de edificios importantes, como la Dar al-Mulk (Casa Real), el Salón Basilical, ó Salón Rico.

En 1911 fueron las primeras excavaciones dirigidas por el arquitecto, restaurador y conservador Ricardo Velázquez Bosco. Halló en la zona del Alcázar, en la parte más alta del terreno, un conjunto de habitaciones que identificó con la residencia íntima de Abd al-Rahman III, “La residencia del poder”.

Situado sobre el promontorio rocoso más elevado del Alcázar, se alza como un auténtico mirador, sobre el resto de la ciudad, con una panorámica espectacular del fértil valle del Guadalquivir.

Está ubicada en el sector privado, localizado en la zona occidental del Alcázar, cuya función principal era de residencia Real. Fue de las primeras construcciones del Alcázar. Orientada hacia el sur, la residencia constituyó durante algunos años el referente visual de toda la ciudad. Hasta la construcción del Salón Rico (para recepciones), que se erigió en el nuevo y definitivo símbolo de la ciudad.

El conjunto se organizó sobre una plataforma cortada en la roca. En ella se dispusieron una terraza delantera, completamente desaparecida, y tres crujías paralelas de habitaciones extendidas en anchura, con alcobas extremas, que recibieron un amplio programa decorativo de ataurique cubriendo muros y dovelas.

El ataurique es una decoración arquitectónica geométrica o vegetal, creada a partir de la estilización de hojas y frutos, labrada en piedra, mármol o yeso.

En la Dar al-Mulk podemos observar una decoración básica vegetal, la “Palmeta”, en muros, dovelas y alfiz. La palmeta es un motivo decorativo, en forma de hoja de palmera estilizada. El arquitecto que en los años treinta dirigió las excavaciones de la ciudad, Félix Hernández, la definió como el resultante del adosado de dos hojas lobuladas de dorso convexo, enfrentadas simétricamente por sus ápices, es decir, colocadas de perfil. La decoración predominante en Madinat al-Zahra fue dicha palmeta, en dovelas y muros, y el acanto en capiteles.

La Dar al-Mulk dispone de una amplia fachada al exterior conformada por tres arcos de herradura. Éstos eran sinónimo de majestuosidad, exclusivo de personajes ilustres. También dispondría de un baño (Hamman) unipersonal, para uso exclusivo del califa. Este baño fue demolido por orden del segundo califa, su hijo, al- Hakam II, cuando habilitó este antiguo palacio para alojar al nuevo heredero el príncipe Hisam II.  El suelo estaba pavimentado con baldosas de barro cocido, que junto con el alfarje daban un frescor al interior en época estival.

A causa del intenso expolio de sus muros, se hace difícil conocer con exactitud, la imagen que el primer califa de Al-Andalus mostraba de su propio espacio íntimo al resto de la ciudad.

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Texto A.O.G. Amedina Córdoba

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