Ampliación de Abd al Rahman II

Habiendo comparado la Mezquita-Catedral con un ser vivo, podemos reconocer su evidente código genético en el momento que más rápido crece. En su juventud, cuando el templo apenas cuenta con sesenta años, el crecimiento de la ciudad de Córdoba también es rápido y significativo.  La futura capital del califato se está convirtiendo en una referencia en la cultura y el arte. Y en ambos campos se está explorando y evolucionando. Mientras, en paralelo se hace frente a diversos conflictos bélicos, como las incursiones vikingas y la rebelión de la familia de los Banu Qasi. Pero la victoria sobre éstos, sólo fortalecen el Emirato de Córdoba.

Desde la Mezquita fundacional de Abd al Rahmán I, el edificio no es objeto de ampliación hasta la llegada de Abd al-Rahman II. Se han sucedido dos emires desde entonces. Primero, Hisham I(788-796), que culmina la obra de su padre. De este modo, al segundo emir Omeya se le atribuye la terminación del patio, construyendo el alminar primitivo, la midá para las abluciones, y la galería norte del patio, para la oración de las mujeres. Segundo, Al Hakam I (796-822), quien no interviene en la aljama cordobesa.

Más tarde, con Abd al Rahmán II, el oratorio va quedando pequeño, como consecuencia del relevante crecimiento de la ciudad que lo rodea. Así, la ampliación de Abd al Rahman II, supone un crecimiento hacia el Sur de las once naves, en 9 tramos más, uno de pilastras y ocho de columnas. De esta manera, se añaden un total de ochenta columnas a la sala de oración, dispuestas en diez hileras de ocho fustes cada una. Así, los trabajos ampliarán la sala de oración casi al doble, convirtiéndola en un recinto casi cuadrado de 64 metros de profundidad.

Por otro lado, el patio pierde su proporción y el edificio adquiere planta rectangular. Más tarde, Abd al Rahmán III intervendrá en el patio, haciéndole recuperar la simetría con el oratorio.

Las claves arquitectónicas y estéticas de la mezquita fundacional se mantienen. Las arquerías, que apenas son un poco más amplias, siguen manteniendo la dualidad cromática del ladrillo y la piedra, y siguen usando material de acarreo. Se consolida así el código genético del templo. Igualmente su mirada al sur, marcada por el Mihrab, se conserva. Aunque para ello es necesario el derribo de este primer muro de la quibla, el sucesor toma el relevo en su orientación desviada de la meca.

Las columnas son de mármol, y todas lisas, salvo tres. Una acanalada en espiral, y otras dos, también acanaladas pero en vertical, que se anteponían al mihrab. Los capiteles, como el resto de componentes, columnas y cimacios, son también de acarreo. Material reutilizado y procedente de edificios anteriores hispano-visigodos y romanos. Sólo once capiteles corintios, piezas islámicas reflejo de la influencia romana, que se encuentran en su mayoría próximos a la quibla de Abd al Rahmán II, se realizaron ex proceso.

Además de los trabajos realizados en el haram, (sala de oración), durante esta época, también se realizan intervenciones en el patio (Sahm). Gracias a las crónicas que llegan a nuestros días, las referencias al cerramiento de las Saquiffifas, (zona para la oración de las mujeres) con galerías al Este y Oeste del patio, nos sirven también para confirmar la existencia de la galería original, al Norte, construida por Hixam I.

Gran parte de la información de la que disponemos hoy, nos la da el arquitecto y restaurador de la Mezquita Félix Hernández. De hecho, gracias a los trabajos que realiza entre 1931 y 1936, nos llega buena información referente a la cimentación del edificio, en sus muros y en su primitiva Quibla. Igualmente, los trabajos estaban destinados a localizar la Basílica de San Vicente.  Parte de sus hallazgos los encontramos expuestos en el subsuelo de la Mezquita fundacional.

Estos restos se han interpretado a menudo como dicha basílica. Sin embargo, cada vez se hace más fuerte la idea de que pertenecen  a un complejo episcopal mucho más amplio, y no a dicho oratorio. Los trabajos de Félix Hernández también lograron sacar a la luz restos del primer mihrab, que junto con la quibla debió de ser demolido para poder ejecutar la ampliación hacia el sur. Dichos restos de la quibla se encuentran en el subsuelo de lo que fuera el costado Sur de la Primera Capilla Mayor y posterior Capilla de Villaviciosa.

Para visitar la Mezquita-CatedralMedina Azahara o cualquiera de los lugares de interés, consulte nuestras visitas guiadas y tours, o si lo prefiere opte por un guía privado. Nos gusta Córdoba. Le gustará a usted.

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Texto: Nacho Calero. Amedina Córdoba       

 

Ampliación Abd al Rahman II

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Ampliación Abd-al Rahman II. Mezquita-Catedral
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