Alcazar de los Reyes cristianos

Si nos situamos frente al Alcázar, nos estamos colocando ante el edificio más importante y representativo de la arquitectura militar cordobesa. Un inmueble que, debido a los cambios sociales y políticos, usos e intervenciones que ha sufrido  a lo largo de su vida, ha cambiado su fisionomía y gran parte de sus dependencias.

El origen de tan emblemático edificio fue residencia real, siendo mandado  construir en el año 1328 por el monarca Alfonso XI sobre los restos de otras construcciones anteriores. Ya en época romana existía un recinto amurallado con diversas edificaciones -fortorium-, y en época islámica formó parte del Alcázar Andalusí. Los Reyes Católicos llegaron a Córdoba y se alojaron aquí en 1478, siendo la primera vez que se hospedaban en la antigua ciudad califal. Tras la marcha de los Reyes, el edificio pasó a manos del Tribunal de la Inquisición, sometiendo al edificio a numerosas reformas para colocar calabozos y mazmorras que le hicieron perder el carácter real y palaciego del inmueble.  Hasta la abolición en 1834, que pasó a ser cárcel pública hasta 1931. Ese año fue declarado Bien de Interés Cultural y se destinó a pabellones militares, funcionando como prisión y lugar de ejecución durante la Guerra Civil. Desde 1955 pertenece y es gestionado por el Ayuntamiento de Córdoba.

Es una fortaleza sencilla, con jardines y patios de estilo mudéjar, muestra una planta casi cuadrada,  enmarcada por cuatro torreones en los ángulos. La Torre del Homenaje, en la esquina noreste, de planta octogonal en el cuerpo bajo y hexagonal en la parte superior, sufrió numerosas reformas en tiempo de los Reyes Católicos. La presencia de un templete indica que en lo más alto hubo un reloj durante el periodo de la Inquisición. La Torre de la Paloma, anteriormente llamada de la Vela, daba acceso al palacio. Fue destruida en 1850 y reconstruida en el siglo XX con planta cuadrada. La Torre de la Inquisición, en la esquina suroeste, de planta circular en la base y pasando al exterior a poligonal. Y por último, la torre de los Leones, de planta cuadrada por la que se accede al recinto. Se encuentra ubicada en el noroeste, y conserva su estructura y almenado con impronta mudéjar.

 

Accedemos al edificio, giramos a la izquierda y tras subir unos escalones nos encontramos en la galería principal desde donde se puede acceder a lo más alto de la Torre de los Leones y  del Homenaje. Recorriendo esta galería nos encontraremos con diversos objetos tales como un busto de Séneca realizado por Mateo Inurria en 1895 y uno de los sarcófagos romanos mejor conservado de la Península Ibérica. Datado en el siglo III, fue hallado en el barrio del Brillante de Córdoba. Al final de la galería nos topamos con el Salón de los Mosaicos, la sala principal del edificio. De planta rectangular, recibe su nombre porque alberga en sus paredes los mosaicos romanos descubiertos bajo la plaza de la Corredera en 1959.

Bajo este salón, encontramos los Baños Reales, de tradición árabe y a los que accedemos volviendo sobre nuestros pasos y saliendo del inmueble en dirección al patio morisco, también conocido como patio mudéjar.

Los Baños Reales fueron mandados construir por Alfonso XI para su amante sevillana Leonor de Guzmán a pesar de que  había prohibido los baños públicos  en todo el país. Los baños se estructuran en 4 salas: vestuario, sala fría, sala templada y sala caliente, construidas en estilo mudéjar con tragaluces en forma de estrellas de ocho puntas. El abastecimiento de agua llegaba a través de una cisterna ubicada en la Torre del Homenaje, donde también se hallaba la caldera para calentar el agua y el horno.

El Patio Morisco también conocido como patio mudéjar, situado en el lado occidental del Alcázar, conserva su estructura original. Ésta fue descubierta tras las excavaciones llevadas a cabo a mediados del siglo XX, en las que se levantó la arena que cubría lo que fue el patio de los presos. De planta cuadrada, rodeado de galerías porticadas salvo en el lado oeste. Aquí, la muralla que une  la Torre de los Leones con la Torre de la Inquisición y por donde se accede a los jardines. Posee una fuente con surtidor en el centro y dos estanques situados a ambos lados. Asimismo, encontramos un muro con zócalo decorado con dibujos geométricos y lacería árabe, que muestran como principal elemento decorativo el escudo de la Corona de Castilla.

 

Los jardines, antiguas Huertas del Alcázar. Un espacio que actualmente ocupa una extensión de 55.000 metros cuadrados, está poblado de naranjos, limoneros, palmeras, cipreses. Unos deliciosos estanques abastecidos de abundante agua, mediante conductos califales en su origen que provenían de los veneros de la Albaida en la Sierra de Córdoba y del rio.

La planimetría de los jardines ha sufrido numerosos cambios a los largo de su historia que se remonta a época romana y pasa por su etapa islámica. Es entonces cuando  se comienzan a construir tal y como hoy los conocemos, a pesar de tener un periodo de abandono durante el Califato de Abd al-Rahman III.  Volverá a su esplendor con los Reyes Cristianos. La reina Isabel adoraba pasear por estos jardines, aunque también fue ella quien decidió desmontar la noria de la Albolafia por el ruido que hacia, perjudicando así a los jardines en el recorte de agua para su mantenimiento.

Podemos establecer niveles en estos jardines diferenciando entre el jardín Alto, el jardín Medio y el jardín Bajo, el más amplio. A lo largo de nuestro paseo por estos jardines nos podemos encontrar con diversas estatuas de los monarcas que llevaron a cabo la construcción del Alcázar,  Alfonso XI, Enrique II, Enrique III y destaca la que rememora la reunión mantenida entre los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, con Cristóbal Colón.

Si quiere una experiencia de Córdoba única, el equipo de Amedina Córdoba, estará siempre dispuesto. Consulte nuestras visitas guiadas y tours, o si lo prefiere opte por un guía privado. Nos gusta Córdoba. Le gustará a usted.

Texto

E.M.R.

N.C.C. Amedina

 

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