EL ABUELO DEL CALIFA: ABD ALLAH

En el 844 el once de enero, nacía un príncipe de ojos azules pelo rubio tirando a rojizo. Su temperamento parece sobrio, se convierte en un hombre inteligente y culto, amante de la poesía y fiel devoto del islam. Su profundo conocimiento del Corán no le impedirá poner en práctica artimañas deshonestas para poder alcanzar el poder. Son muchos los historiadores que ven su mano detrás del asesinato de su hermano, y antiguo emir, para conseguir el trono. Los crímenes que se le imputan, los justificará como asuntos de Estado. Respaldado por los medios clericales, le gustaba conocer de primera mano la opinión pública. En el Alcázar hace abrir una puerta, llamada de la justicia, donde una vez por semana el emir escuchaba y atendía a todo aquel que tuviera algo importante que contarle o pedirle.

Accede al trono con unos cuarenta años, y prepara para sucederle, al mayor de sus siete hijos, Muhammad.  Alguna desventura protagoniza el príncipe que conlleva a su asesinato con casi veintiséis años. Todo parece indicar que las manos del emir, su padre, estaban manchadas de sangre en su asesinato. Bastaba una calumnia, la mínima sospecha para provocar la venganza del emir, y caer sobre el presunto culpable un implacable castigo. Esta decisiones siempre fueron apoyadas por su alfaquíes.

Un año y medio antes de morir este príncipe, se había convertido en padre. Su hijo sería el futuro Abd al-Rahman al-Nasir, el futuro primer califa omeya de Al-Andalus. Se dice que el corazón del emir no estaba dotado de amor, pero si las crónicas exageraron, y fue capaz de producir alguna cantidad, no hay duda que fue a parar de lleno a ese niño que había quedado huérfano. Desde muy pequeño se presentó como inteligente y brillante. Por eso su abuelo desde su más tierna infancia lo dotó con la mejor educación posible. Se asegura de tenerlo siempre cerca, dándole a entender una intención de continuidad en el trono. Lo agasaja de regalos y signos que le hacen pensar que él será su sucesor. El amor será recíproco, y ese niño engrandecerá a su abuelo, intentando enmascarar esa parte cruel y sanguinaria que acompaña la vida de Abd Allah.

Durante el mandato de Abd Allah, las arcas del Estado estaban completamente llenas, lo que le permitirá afrontar los gastos oficiales, no siendo muy asiduo de gastos superfluos. Cuando en el año 888 se hace cargo del poder, casi todas las regiones estaban soportando guerras civiles. En zonas montañosas, en llanos o en las Costas, los mozárabes, los muladíes o los bereberes se oponían al poder central. A la misma vez las Marcas continuaban con las guerrillas provocadas por las familias locales que aspiraban a cosechar poder y riqueza.

Es también en este periodo que se añade una importante ciudad más al conflicto. En Sevilla, que había mantenido buenas relaciones con Córdoba, mientras los gobernadores le daban libertad, aparece una fracción de clanes muladíes, que se añaden a episodios conflictivos. Algunos de estos problemas se enquistaron, y tardaron años en resolverse. Otros se saldaron con el asesinato de los miembros de cada rebelión. Parecía el germen de lo que un siglo después serían los reinos de Taifas. Quien evitaría la llegada prematura de esa ruptura? Sin duda ese niño llamado Abd al-Rahman, el primer califa.

Reconstrucción del alzado del pasadizo de ‘Abd Allāh según L. Golvin (1979).

Aunque se perdió por las posteriores intervenciones realizadas en la Mezquita de Córdoba, le debemos al emir Abd Allah la creación del primer sabat. Podemos ubicar este original pasadizo a la altura de la la puerta de San Miguel. Posteriormente, Al Hakam II retomará esta idea que provee de un acceso seguro al mandatario desde el Alcázar hasta la macsura de la Mezquita Aljama.

 

Reconstrucción del alzado del pasadizo de ‘Abd Allāh según L. Golvin (1979). del templo.Para visitar la Mezquita-CatedralMedina Azahara o cualquiera de los lugares de interés, consulte nuestras visitas guiadas y tours, o si lo prefiere opte por un guía privado. Nos gusta Córdoba. Le gustará a usted.

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Texto: Mar Carmona Balboa.           

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